Asociación, Federación o Colegio: el futuro del protocolo en España

Estos días estamos oyendo distintas voces que hablan del futuro de la profesión del protocolo en España. Carlos Fuente aboga por la creación de una Colegio Profesional, Juande Orozco es partidario de no hacerlo, y otras personas con las que he hablado tampoco ven muy claro lo del Colegio.protocolo-01-01

Mi opinión ya la expresé en las redes sociales, pero ahora quiero compartirla como artículo de opinión. Tenemos que partir de la base de cuál es el futuro de nuestra profesión. Baste decir que en la Universidad Europea ya nos han avisado de que esta será la última promoción del Grado en Protocolo por el bajo interés de los alumnos por dicha disciplina. Me han comentado que la UCJC lleva el mismo camino. Por lo tanto partamos de esta premisa: el Grado ha sido un fracaso. Realmente un postgrado es más que suficiente, y lo dice uno que tiene el Master y se matriculó en el Grado, es decir, que he vivido ambos.

Bien, la propuesta de Carlos Fuente es la de hacer un Colegio Profesional. En Galicia conviven el Colegio de Periodistas y las Asociaciones de la Prensa. La diferencia entre Colegio y Asociaciones es que hoy por hoy el Colegio es más un sindicato que un sitio que tenga un interés para los profesionales. Por lo demás las competencias y servicios son los mismos. Hay dualidad.

En cuanto a los Colegios en general, la Comisión Nacional de la Competencia, tras la transposición de la Directiva de Servicios europea, recomendó al gobierno algunas cuestiones, entre ellas se advierte que el marco normativo actual permite que se pue­dan mantener Colegios en profesiones de colegiación no obligatoria. Se recomienda tanto al Gobierno como a las Comunidades Autónomas que en aquellos casos en que se mantenga la colegiación voluntaria eviten atribucio­nes a los Colegios que puedan dar lugar a distorsiones de la competencia“. (Informe sobre los Colegios Profesionales tras la transposición de la Directiva de Servicios) 

Pero el informe va más allá, y dice “pero existen también Colegios Profesionales para profesiones tituladas en las que la colegiación no es obligatoria. El hecho de que haya actividades profesionales sin colegiación obligatoria puede llegar a cuestionar el carácter público de dichos Colegios Profesionales, ya que en estos casos sus fines se asimilan prácticamente a los de una asociación pro­fesional”.

Tras la reforma de la Ley de Colegios Profesionales, el art. 1.3 de la LCP establece que la representación institucional exclusiva de la profesión es un fin esencial de los Colegios solo cuando tal profesión esté sujeta a colegiación obligatoria.

Prosigue el informe: “Finalmente, es preciso hacer una reflexión sobre las profesiones sin colegiación obligatoria. En teoría, en profesiones sin colegiación obligatoria, los Colegios Profesionales tienen funciones similares a las asociaciones profesionales, y de hecho compiten con ellas en la representación de los profesionales, y en tal caso no parece que esté justificado que los Colegios mantengan un estatus privilegiado… Por ello, resulta preferible que los elimine o, en caso de mantenerlos, los sustente sobre la base de los principios de justificación, proporcionalidad y no discriminación“. Es decir, el propio legislador no es partidario de que haya nuevos Colegios profesionales sin colegiación obligatoria, y apuesta por las Asociaciones Profesionales.

Además cada Comunidad Autónoma tiene una propia legislación (aunque basadas en la Ley Omnibus y en la Ley Paraguas), con lo cual hasta la creación del Consejo General de Colegios de Profesionales de Protocolo podrían pasar años, ya que primero habría que crear los Colegios, y, dependiendo de la Comunidad, se tardaría más o menos tiempo. Desde luego esta parte es la más negativa a la hora de poner en  marcha esta actuación.

Viendo que la Administración no es muy partidaria de aprobar nuevos colegios profesionales cuando ya hay asociaciones profesionales, desde mi humilde punto de vista se puede hacer algo que beneficiará a nuestra profesión: copiar (y mejorar si es posible) el modelo de la FAPE, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España. El modelo FAPE es sencillo y parecido al actual de la AEP. En cada Comunidad Autónoma, o provincia o ciudad dependiendo del tamaño, hay una Asociación. En este caso, al estar escribiendo desde Galicia, reconvertiríamos la delegación en Galicia de la AEP en la Asociación de Protocolo de Galicia, con estatutos propios. En Madrid estaría la Asociación de Protocolo de Madrid, y así sucesivamente con todas.

A nivel nacional se crearía la Federación Nacional de Asociaciones de Protocolo, que englobaría a todas las pequeñas asociaciones. La FNAP sería el garante de nuestra profesión, y su Asamblea sería la que marcaría las directrices para garantizar el buen uso, código deontológico, carnet profesional, listado de profesionales, etc. La FNAP tendría la gran fuerza para sentarse con las administraciones, para obligarlas a que en los concursos de puestos de trabajo relacionados con el Protocolo, además de valorar la titulación, se tenga en cuenta a la Federación para redactar dichos concursos públicos. Y por supuesto, luchar contra el intrusismo en la profesión, manteniendo si fuera preciso, reuniones con las administraciones para legislar la misma.

La diferencia es que la FNAP se puede hacer de arriba abajo, y no de abajo arriba, como los Colegios con el Consejo General. Y no hay plazos ni legislaciones que lo puedan tumbar, como con el modelo colegial.

Por último, se habla mucho en este sentido de los organizadores de eventos. En la FNAP podrían tener cabida, pero ojo, mi consejo sería que una comisión de admisión analice, y mucho, las solicitudes de entrada en las asociaciones de este tipo de profesionales, ya que ahí se engloban una multitud de profesiones dispares. La FNAP podría ser perfectamente la casa de todas las asociaciones relacionadas con el protocolo y la organización de eventos.

En fin, es una reflexión en voz alta, pero que requiere unidad y unanimidad. Queda mucho por hacer, muchísimo. Y yo me ofrezco a todos para arrimar el hombro, y poner lo que yo pueda poner para llegar a una solución final, bien Colegio, bien FNAC, pero siempre consensuada y argumentada. Mi opinión creo que queda clara: FNAP, por dos razones; conozco el Colegio de Periodistas de Galicia y no deja de ser un sindicato que compite en actuaciones y ofertas con las Asociaciones de la Prensa, y esa dualidad no es buena para la profesión, y segunda razón, soy miembro de la Asociación de la Prensa de Vigo, y, por lo tanto, de la FAPE, y conozco su funcionamiento y me agrada mucho. Con lo cual hablo desde el conocimiento de una Asociación cuyo modelo es totalmente factible para la profesión del protocolo.

Queda ahí mi propuesta. Solo espero que Juan Gato, presidente de la AEP lo lea y que la Junta Directiva de un paso para, por lo menos, abrir el debate en la Asociación, y de esa forma empezar a poner las ideas sobre la mesa y llegar a buen puerto con la decisión que se tome.

Como dice mi buen Juande Orozco, la sangre no llegará al río. Así que a trabajar por el futuro de nuestra profesión.

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