Una infiltrada republicana en la Casa Real

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Nos estamos ya acostumbrando en demasía a los desplantes de la esposa del rey Felipe VI hacia su suegra, le reina doña Sofía, al propio Felipe VI, y al resto de los españoles, monárquicos o no. La última, por ahora, la hemos conocido en un vídeo difundido por un tuitero esta semana.

En él se ve sin lugar a dudas la intención de Letizia de que doña Sofía no pose para la prensa con sus hijas. El rey honorífico (*) don Juan Carlos asiste con cara de asombro, el rey don Felipe intenta mediar, la reina honorífica doña Sofía con cara desencajada, la reina Letizia, con sonrisa fingida se pone de espaldas a los medios para impedir la foto. Todo un despropósito.

En primer lugar tenemos que decir que es un acto público en un lugar público, al que asisten autoridades y prensa, ojo, convocada por la Casa Real al anunciar a los medios que los reyes y los reyes honoríficos así como la princesa de Asturias y su hermana asistirán a dicha celebración. Ella misma, como periodista, debería saber que si convocas a la prensa debes facilitar el trabajo de la misma, no poner trabas.

En segundo lugar tanto la princesa de Asturias como su hermana han perdido su privacidad desde el momento en que han asumido su rol dentro de la Casa Real. Existen dentro de la comunicación muchos mecanismos para pedir que no se tomen ciertas imágenes o que se respeten ciertas actuaciones. Es muy sencillo: en varias ocasiones he comido en algún restaurante en la que en mesa vecina estaba don Juan Carlos o don Felipe. Y no he visto foto alguna de ello, porque el sentido común dice que esa persona está comiendo tranquilamente con una amistad, en su ámbito privado. Pero si un fotógrafo hiciese la foto, seguro que el propio personaje o alguien de su entorno le pediría amablemente que no publique esa foto porque nada aporta y se trata de un encuentro privado. Y el periodista, si es persona de bien, y profesional, no la publicará. Así de sencillo.

Letizia ha protagonizado ya demasiados desencuentros con su familia política. Demasiados. Desde luego el voto de confianza que personalmente le dí, ya hace mucho tiempo que se ha perdido. No creo en ella. Es altiva y egoísta, estirada y orgullosa. Es imposible hacer una comparación entre ella y doña Sofía, simplemente porque lo único que puede haber entre ellas es que las dos son reinas (doña Sofía con mayúsculas) o que habitan en Zarzuela. A partir de ahí, nada de nada.

Doña Sofía supo cual era su papel desde el minuto uno en que aceptó casarse con don Juan Carlos. Muchas veces se ha hablado del papel que ha tenido que aguantar con los devaneos de su marido, pero ella lo que tenía aprendido desde la cuna es que debía ser la reina, no la mujer de. Y lo ha cumplido brillantemente, y lo sigue haciendo. Una gran señora, una gran reina, una gran mujer.

Letizia no ha entendido nada. Letizia ha perdido toda su privacidad desde el momento en que acepta ser la mujer de don Felipe. Ha de asumir que es foco de atención de sus antiguos compañeros, al igual que sus hijas. Pero no, cabezota y estirada no produce empatía alguna con la ciudadanía. Todo el esfuerzo que está haciendo don Felipe para modernizar la Casa, hacerla llegar a los españoles, mostrar cercanía y ser más popular, que buen esfuerzo le está costando desde el episodio de su padre en Botswana, lo está tirando al cubo de la basura Letizia.

Alguien dijo hace tiempo que Letizia era una quinta columnista de los republicanos infiltrada en la Casa Real para destruirla desde dentro. Si «non e vero e ben trovato», desde luego, porque solo así se puede entender la actitud de esta persona. Don Felipe, hombre actual, moderno, de este siglo, y muy querido por los españoles según el CIS, seguro que es consciente de que el divorcio ya no es algo tabú en la monarquía. Y es un tipo inteligente…

 

(*) Rey honorífico y no emérito. El Real Decreto 4070/2014 en el que se establecen los nuevos tratamientos tanto de don Juan Carlos como de doña Sofía, establecen que el título vitalicio serán de «rey honorífico» y «reina honorífica», no eméritos como tanto estamos acostumbrados a leer en los medios. Eméritos son los Papas y los profesores universitarios, no los reyes.

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