Un desastre desde el protocolo civil

Un buen amigo periodista me ha hecho llegar la foto sobre la que la pasada semana hice un análisis protocolario. Aquella foto apenas tenía resolución, y había cosas que no pude acertar a descifrar. Hoy, recibida esta, con algo más de calidad, vuelvo a hacer un análisis: Como ya dije la pasada semana, hay tremendos errores en esta vestimenta. Pero antes de nada dos incisos: uno, el señor Fdez. de Mesa ha aclarado que no es un cuadro para uso oficial, lo que no quita que esté todo en él mal, aunque sea para su casa, y menos cuando de condecoraciones hablamos, siendo como es Director General, por el momento, de la Guardia Civil. La segunda consideración es que esta semana he leído en varios medios mi análisis de la pasada semana, literal, y entrecomillado, atribuyendo dicho análisis a un oficial de la GC o a un «viejo general retirado» Por favor, si compartís esto o simplemente lo léeis, por lo menos tener la precaución de citar siempre la fuente. Gracias.

El primer gran error es el uso de la banda de la Gran Cruz al Mérito Naval. Nunca jamás debe llevarse una banda sobre un chaqué. Sólo puede llevarse con frac, siempre por debajo de la chaqueta, y por dentro del chaleco, excepción que se fija por fuera del chaleco en caso de estar presente SM el Rey o SS el Papa, pero siempre debajo de la chaqueta.

El bastón de mando ya queda claro que no tiene cabida, puesto que el Director General de la Guardia Civil no tiene esta figura entre sus atribuciones.

El chaqué no admite condecoraciones, aunque se tiende a que se puedan llevar hasta un máximo de tres, miniaturas, pero lo aconsejado es sólo una, la de mayor rango, y en el ojal, nunca en la pechera. No hay más que fijarse en SM el Rey Felipe, que en esta vestimenta lleva la miniatura del Toisón de Oro como única condecoración. En la foto, en lo que a medallas se refiere, cuento dos filas de nueve: nada menos que 18 medallas. Y además, mal ordenadas. Lamento no distinguirlas porque no se aprecian demasiado bien en la foto, pero en España se ordenan de cuello a manga por orden de importancia, empezando las más importantes por cuello y dejando las extranjeras para el final. Pues bien, en las de arriba distingo por lo menos una italiana en la mitad de las mismas, cuando debería estarán la fila de abajo y hacia el final. Lástima no poder descifrarlas. A ver si mi apreciado Juan Orozco López, militar y experto en protocolo me ayuda a resolver esto. Gracias anticipadas, maestro.

Eso sí, llama la atención que la primera de las miniaturas sea la que le identifica como Diputado, una medalla simplemente identificativa, sin honores, y la antepone a la miniatura de la Cruz al Mérito Naval. La medalla de Diputado, si bien su uso no está regulado, debería dejar de usarse al perder la condición de Diputado. El señor Fdez de Mesa dejó de ser Diputado en enero de 2012. Ah, y nunca ir antes de una Cruz al Mérito.

Ahora vamos con las dos condecoraciones que hay bajo la pechera: por un lado reseñar que esta prenda no admite encomiendas. Sin embargo descubrimos ahí, y en lugar equivocado, ya que tendría que estar por debajo de la otra, una Gran Cruz, que le sitúa al portador como miembro de la Sacra Orden Constantiniana de San Jorge, orden por cierto no reconocida por el Vaticano, y cuestionada por su línea ultraconservadora. En un chaqué jamás debe llevarse la misma. En un frac podría llevarse como collar a lo sumo, pero para lucir esta cruz debería ser con la capa de la propia Orden, y no en traje civil.

Debajo de la cruz de la Sacra Orden descubrimos de nuevo la Gran Cruz al Mérito Naval, que debería estar por encima de la de la Sacra Orden al ser de mayor relevancia. No obstante, insistimos, ninguna de ellas debería estar en un chaqué. El caso es que cuando se lucen condecoraciones, sólamente se pueden lucir una vez. Y aquí vemos como la Gran Cruz luce en la banda, al final de la misma a la altura de la cadera, pero la volvemos a ver cómo Gran Cruz bajo la pechera. Dicha condecoración la lleva también como miniatura, segunda por la izquierda en la fila superior, con lo que estamos en un despropósito aún mayor.

Aunque sea un cuadro a título privado, y como me decía un amigo el otro día, puedes incluso si quieres retratarte como Napoleón y ponerte una medalla de Coca Cola si quieres, porque legalmente no estás infringiendo nada, pero dada la proyección pública del personaje, y que además dirige un cuerpo en el que precisamente las medallas tienen mucho valor, nunca debería haber posado de esta guisa. Sea privado, oficial o medio pensionista, este cuadro, por lo que representa a efectos de protocolo, sin entrar en ningún otro detalle de carácter político o personal es una auténtica mamarrachada y una desfachatez protocolaria.
Jorge C. Alonso

Periodista, Máster en Dirección de Comunicación, Protocolo y RRPP (UCJC)

Profesor de Protocolo Civil, Protocolo Institucional y Comunicación en la ESEC

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