Puedo prometer y prometo

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Mi querido amigo y maestro, y sin embargo periodista, Fernando Ónega, acaba de publicar un libro en el que narra una parte de la historia de España que él ha vivido en primera persona. Recomiendo la lectura de este libro para los que tenemos una memoria de esa parte de la historia de España en la que aún, los de mi generación, 67, con apenas 9 ó 10 años, entendíamos qué estaba pasando.

Fernando hace un repaso en primera persona, pero en terceras personas también, SM el Rey incluído, de aquellos años. Fernando fue, además del músico que puso las notas al «puedo prometer y prometo» el Director de Comunicación de La Moncloa en unos años muy complejos.

Además de las anécdotas que cuenta, y de las que soy depositario por muchas conversaciones con él (yo y muchos otros, vaya, que nadie vaya a pensar que se confiesa conmigo…) me quedo con una que nunca me contó, cosa rara, y es una en la que el CNI piensa que Ónega es un espía de la KGB, los antiguos servicios secretos rusos… Merece la pena leerlo, no voy a desverlar nada de nada.

En este libro, como bien apunta el autor, hay «claves» que ayudan a comprender muchas cosas, muchas situaciones, pero sobre todo la subida y la caída de Suárez. Fernando ha rendido un tributo a una persona que ha significado mucho para España. En su momento se le vilipendió, hoy, pasados los años, se le comprendió.

En lo personal quiero hacer un apunte; el paralelismo que encuentro cuando Fernando describe su trabajo en La Moncloa. Casi casi lo clava si pone mi nombre y el Ministerio de Sanidad. Las situaciones, en el tiempo muy lejanas, me recordaron mucho mi paso por Sanidad en lo que a relaciones personales y con los medios se refiere, salvando, por supuesto, las circustancias en las que estaba él, con atentados de ETA, GRAPO, etc., y con una democracia incipiente. Yo lo tuve más fácil, pero releyendo el libro, me veo a mí despachando en Paseo del Prado y, esto no lo supo nadie, excepto Ana y su entonces Secretaria Personal, Pilar, presentando mi dimisión que por cierto, debió de tirar a la papelera en sólo verla. En cuanto la leyó me llamó a su despacho y el tema se zanjó.

Fernado es una persona impresentable; esto es, no necesita presentación. Esto mismo dijo él de un personaje público en un acto al que le invité para que lo presentase.

Lo conocí personalmente cuando ocupaba la Dirección General de Onda Cero Radio y yo ponía en marcha mi periódico «Indicadores». Yo, ambicioso de mí, quería una firma en mi periódico que abriese la página tres. Llamé a Beotas y le dije que quería hablar con Ónega para ello. Enrique me dijo que lo llamase y me dio el teléfono de la centralita de la emisora de radio. Intuí un rosario de secretarias que me harían la vida impsosible para llegar al Director General de Onda Cero.

Mi sorpresa fue, cuando estando en Madrid, no puedo precisar la fecha, pero creo que tuvo que ser en 2001, fecha en la que fundo el periódico, llamo y me pasan con él. Le digo que estoy en Madrid y que quería hablar con él, que soy gallego y amigo de Beotas. No lo duda y me recibe.

Él me ha negado alguna vez lo sucedido. O más bien, no lo recuerda tal y como yo lo recuerdo. Llegué a su despacho y me atendió como si me conociese de toda la vida, le conté mi proyecto y (esta parte es la que él discrepa) le propuse la colaboración en el periódico con una parte económica más favorable a un periódico incipiente de una capital de provincia y gratuito, que al Director General de Onda Cero. Yo lo recuerdo bien, y recuerdo perfectamente la cantidad irrisoria que pagué por sus colaboraciones de entonces.

Así es Fernando, una persona noble, que agradece lo que puedas hacer por él y olvida lo que él pueda hacer por tí.

Anécdotas con él tengo algunas. Como por ejemplo el día que, en plenas vacaciones veraniegas, al salir de una casa de turismo rural de O Grove, paró un coche para preguntarnos cómo llegar a La Toja. Fernando, ni corto ni perezoso, le dio las explicaciones, mientras las señora que iba de copiloto lo veía con ojos «ojipláticos»… Ónega en persona le explicaba en un tramo perdido de O Grove como llegar a La Toja.

Vivimos juntos el concierto de Julio Iglesias en Sanxenxo en 2002, cenando en una marisquería, y, porqué no decirlo, escapando en el Gran Hotel de La Toja de un pomposo y acaudalado alcalde a instancias de Terry, secretaria del cantante….

Fernado es un buen y gran amigo. Ayer aún hablamos de un tema y me contestó con un «que Deus cheo pague». Y yo te contesto, amigo Fernando, «que Deus me de moitos anos para disfrutar da túa amizade».

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